GARABATO DE LETRAS




ÉSTE ES EL CUENTO DE DON PIOJO. PARA EMPEZAR PODEMOS DECIR QUE DON PIOJO ERA MUY, PERO MUY CHIQUITITO, PERO ÉL SE CREIA ENORME, ES MÁS, SE CREÍA EL REY DE LOS PIOJOS.

VIVIA CON MUCHOS HERMANOS Y HERMANAS EN LA CABEZA DE UNA NENA CON RULOS QUE SE LLAMABA ROCÍO, PERO COMO ERA MUY MANDÓN SUS HERMANOS Y AMIGOS YA NO LE HACÍAN CASO.

-¡VENGAN TODOS A LEERME UN CUENTO! –GRITABA, PERO NADIE VENÍA.

-ENTONCES… ¡VENGAN A CANTARME UNA CANCIÓN! –DECIA UN POCO ENOJADO, PERO PARECÍA QUE NADIE LO ESCUCHABA.

COMO SE HABÍA QUEDADO SOLO, DON PIOJO ESTA VEZ SE ENOJÓ DE VERDAD.

“ME VOY A MUDAR” PENSABA “Y CUANDO ME BUSQUEN POR TODOS LADOS Y NO ME ENCUENTREN ME VAN A EXTRAÑAR Y SE VAN A DAR CUENTA DE LO IMPORTANTE QUE SOY”.

PENSABA TODAS ESTAS COSAS MIENTRAS CAMINABA EN ESPIRAL HACIA LA PUNTA DE UNO DE LOS RULOS DE ROCÍO.

CUANDO LLEGÓ Y ESTABA COLGADO DEL RULO, EMPEZÓ A MIRAR HACIA TODAS PARTES, PARA VER DÓNDE SE PODÍA MUDAR, PERO EN ESE MOMENTO, ROCÍO ESTORNUDÓ MUY FUERTE SACUDIENDO LA CABEZA Y DON PIOJO SALIÓ VOLANDO.

ATERRIZÓ CON UN GOLPE EN UNA SUPERFICIE RESBALOSA. “¿DÓNDE ESTOY?” SE PREGUNTABA DON PIOJO “¿QUÉ ES ESTE LUGAR?”.

CUANDO SE PARÓ Y MIRÓ A SU ALREDEDOR NO VIÓ NADA, EL LUGAR DONDE HABÍA CAÍDO PARECÍA LA SUPERFICIE DE LA LUNA, POR LO PELADO Y VACIO...

DON PIOJO YA ESTABA MUERTO DE MIEDO Y ARREPENTIDO DE HABER TOMADO LA DECISIÓN DE MUDARSE Y DE HABERSE ENOJADO CON SUS HERMANOS Y AMIGOS.

“AL FINAL TIENEN RAZÓN EN NO HACERME CASO” PENSABA, “SIEMPRE LES ESTOY GRITANDO Y MANDONEANDO. SE VAN A PONER CONTENTOS CUANDO NO APAREZCA MÁS”.

MUY TRISTE CON ESTOS PENSAMIENTOS SE PUSO A INVESTIGAR UN POCO EL NUEVO LUGAR, PERO CON MUCHO CUIDADO, PORQUE ERA MUY RESBALADIZO. CADA TANTO APARECÍA UN PELO SOLITO, QUE PARA DON PIOJO ERA COMO UN OASIS, PORQUE DE ESE PELO SE AGARRABA Y PODIA DESCANSAR.

DE ESA MANERA CAMINÓ MUCHO RATO Y SE SENTIA TAN SOLO QUE SE SENTÓ A LLORAR.

DE REPENTE SINTIÓ UNA MANO EN SU HOMBRO, Ó MEJOR DICHO UNA PATA. CUANDO LEVANTO LA VISTA VIÓ A SU HERMANA PIOJOLINA QUE LO MIRABA PREOCUPADA.

-¿QUÉ TE PASÓ HERMANO? TE VIMOS CAER COLGADO DEL RULO DE ROCÍO Y DE GOLPE ATERRIZASTE ACÁ.

-ME QUERÍA MUDAR PORQUE USTEDES NO ME QUERÍAN MÁS, PERO LLEGUÉ VOLANDO HASTA ACÁ Y NO SÉ DONDE ESTOY…

-¡CÓMO VAS A PENSAR QUE NO TE QUERÍAMOS MÁS! SI NO TE QUISIÉRAMOS NO HUBIÉSEMOS VENIDOS TODOS A BUSCARTE.

DON PIOJO LEVANTÓ LA CABEZA Y VIÓ QUE POR TODAS PARTES LLEGABAN SUS AMIGOS Y HERMANOS.

-YA DESCUBRIMOS DONDE ESTAMOS-DIJO EL HERMANO MÁS GRANDE.

-¿DÓNDE ESTAMOS? ES TAN EXTRAÑO ESTE LUGAR…PREGUNTÓ DON PIOJO.

-ESTAMOS EN LA CABEZA DEL PAPÁ DE ROCÍO.

-JAJAJAJA! ¿CÓMO VAMOS A ESTAR EN UNA CABEZA SI ACÁ HAY DOS Ó TRES PELOS LOCOS? DIJO UNO DE LOS AMIGOS QUE IBAN LLEGANDO.

-LO QUE PASA ES QUE EL PAPÁ DE ROCÍO SUFRE UNA DE LAS PEORES DESGRACIAS PARA LOS PIOJOS… ¿QUÉ DIGO UNA DE LAS PEORES? ¡LA PEOR DE TODAS!

-¿QUÉ ES? ¿ESTO CÓMO SE LLAMA?-PREGUNTARON LOS PIOJOS MÁS PEQUEÑOS, AQUELLOS QUE NO HACÍA MUCHO ERAN LIENDRES CHUIQUITITAS.

-EL PAPÁ DE ROCÍO…. ¡AY!, ¡CASI NO LO PUEDO DECIR DE LO HORRIBLE QUE ES! ¡¡¡EL PAPÁ DE ROCÍO ES PELADO!!!

-¡OOOOHHH!- SE ESCUCHÓ EN TODA LA CABEZA.

-¡ES TERRIBLE!- DECÍAN OTROS.

-BUENO-DIJO DON PIOJO-TENEMOS QUE ENCONTRAR LA MANERA DE SALIR DE ACÁ-.

-¿QUÉ HACEMOS?

-NOS TOMAMOS TODOS DE LAS MANOS Y HACEMOS UNA FILA LARGA PARA NO RESBALARNOS NI PERDERNOS, EN ALGÚN MOMENTO VAMOS A ENCONTRAR OTRA CABEZA DONDE SALTAR, DIJO DON PIOJO.

ASÍ, AGARRADOS DE LAS MANOS EMPEZARON A CAMINAR, CON DON PIOJO A LA CABEZA, POR DECIRLO DE ALGUNA MANERA…

HASTA QUE PASADO UN RATO:
-¡ES INCREIBLE! ¡ALGO NUNCA VISTO!- DIJO DON PIOJO.

-¿QUÉ PASA, QUÉ PASA?- PREGUNTARON LOS DE ATRÁS.

-ALLÁ A LO LEJOS VEO UNA MATA DE PELOS, JUSTO DEBAJO DE ESE MONTÍCULO ENORME CON DOS CUEVAS QUE SE VE DESDE ACÁ.

-¡VAMOS HACIA ALLÁ!-

Y ASÍ, CAMINANDO LLEGARON A ESE LUGAR, QUE TENÍA MUCHOS PELOS PERO DE EXTENSIÓN MUY REDUCIDA A COMPARACIÓN CON LA CABEZA DE ROCÍO.

-¡ESTAMOS MUY CANSADOS!-DECÍAN UNOS.

-¡YA NO DAMOS MÁS!-DECÍAN OTROS.

´-BUENO, NOS QUEDAMOS ACÁ Y LISTO-DIJO DON PIOJO Y SE FUERON QUEDANDO TODOS MUY QUIETITOS, DORMIDOS Y ASÍ EL POBRE PAPÁ DE ROCÍO POR FIN, PUDO DEJAR DE RASCARSE EL BIGOTE.


FIN





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